La segunda jornada del XXXI Festival de Folclore de Almería
que se celebró el viernes en la Plaza Vieja de la ciudad evidenció una vez más
por qué es una de las convocatorias culturales más importantes del verano en la
provincia. Una vez más el recinto estuvo repleto de almerienses y turistas, que
se acercaron para disfrutar de las propuestas autóctonas de Perú, Senegal,
Murcia y la propia Almería.
Los encargados de abrir la velada fueron, nuevamente, el
Grupo Municipal de Folclore Virgen del Mar de Almería, que ofreció su
repertorio de fandanguillos, soleas, sevillanas y música de raíz almeriense y
andaluza a los asistentes, ataviados con vestimentas oriundas de nuestra
tierra, como la 'relajona'.
De Almería a Perú. La Compañía de Música y Danza Perú Ritmos
y Costumbres conquistó a los asistentes con inmediatez, gracias a sus
interpretaciones alegres, coloristas y muy llamativas. Bailes tradicionales de
pueblos milenarios estrechamente vinculados con su entorno, donde las escenas
cotidianas se funden con el milagro de la vida y con lo divino, otorgando al
hombre la esperanza de la perpetuidad.
En tercer lugar actuó el grupo folclórico San Juan Bautista
de la Peña huertana la Parranda de Beniaján, de Murcia. Interpretaron jotas,
malagueñas, seguiriyas y parrandas, todas ellas representativas del folclore
murciano y que fueron explicadas y presentadas con simpatía antes de su
ejecución.
En último lugar apareció sobre el escenario de la Plaza
Vieja el ballet folclórico Jammu de Senegal. Nacido en Dakar en el año 2008, el
grupo es un símbolo de unión ya que en él participan jóvenes músicos y
bailarines de todas las etnias del país africano. Su espectáculo se basó tanto
en los ritmos tradicionales y tribales de su tierra, como en pequeños aderezos
de danza contemporánea que confiere a sus coreografías una mezcla original

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